La convivencia dentro de los hoteles

Algunas veces tengo la sensación de que a lo largo de nuestra vida laboral nos encontramos con compañeros que nos restan en la calidad de convivencia.

Habida cuenta de este hecho, nos corresponde a todos hacer algo más que sobrevivir en el día a día en el puesto de trabajo, lugar en el que pasamos más horas que en nuestro propio hogar, más aún cuando en un hotel todos dependemos de todos; camareros de cocina; cocina de camareros, recepción de pisos; pisos de reservas, etc.

Ni que decir tiene que, en ocasiones, las relaciones con los compañeros se ven, digamos, un poco trucadas, por eso debe existir un esfuerzo ameno en el colectivo para lograr una convivencia positiva. Es fundamental respetar a los demás y sus ideas.

Dicho esto, si tuviésemos la oportunidad de seleccionar a nuestros compañeros de trabajo uno a uno, ¿pensáis que todo iría sobre ruedas? Personalmente pienso que no. La relación diaria entre personas conlleva un desgaste muy profundo. Por lo tanto, es inevitable que se produzcan encuentros desagradables entre el personal, por más que lo intentemos evitar.

¿Y qué decir de las personas que están en dirección? Es difícil tomar decisiones y que todos estén de acuerdo. Es muy complicado y poca gente lo comprende.

En ocasiones, dentro de una empresa, se tienen que tomar decisiones muy desagradables, bien porque lo exige la cuenta de resultados, bien para mantener al resto del equipo lo más unido posible. Un director no se sentirá a gusto en ninguna situación, pero es sabido por todos que existen circunstancias que obligan a tomar estos tipos de decisiones.

No estoy valorando el funcionamiento de algunas empresas que, por las circunstancias que sean, utilizan a los trabajadores día sí día no, según necesidad, aunque este punto también se podría entrar a examinar por ser otro tipo de negocio y de clientes, pero no es el caso; estamos hablando de las relaciones entre compañeros en el día a día a lo largo de nuestro periplo de trabajo. En este sentido, lo desagradable es descubrir en algunas personas que considerabas compañeros y amigos, que por salvar sus intereses partidistas te dejan con una imagen que no te corresponde.

No soy partidario de juzgar a la gente en una primera, segunda y casi tercera opinión, los años me han enseñado que cada persona puede tener una circunstancia que, si conociéramos, haría cambiar por completo nuestro concepto sobre ella. Y como estamos hablando de convivencia en el trabajo, siempre me ha gustado escuchar a la gente que me ha rodeado, aunque en ocasiones me sienta defraudado.

Hagamos entre todos más llevadero nuestro puesto de trabajo, disfrutemos más de los amigos y compañeros y no hagamos caso al resto, nos acortarán la vida si les hacemos caso. Lo que hoy no se valora, mañana se lamenta.

Vicente Romero, presidente AEDH

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