En estos momentos de tantos nuevos y complejos cambios, los profesionales, creo que inconscientemente prefiero pecar de inocente, se desnudan quitándose los brillantes ropajes que les cubrían en el facilón y lujurioso mercado de demanda donde los vientos soplaban a favor del éxito, con suficiente fuerza para superar sus errores, fruto de sus limitaciones tanto técnicas, como humanas. Muchos de los profesionales que ahora han acabado en el doloroso paro, creían que el mérito del éxito era de su liderazgo y que la pleitesía que le rendían los que se le acercaban, era fruto de su poder. Ahora quizá desnudos, se están enterando que la pleitesía era al cargo, ocupe quien lo ocupe, y su poder se lo daba la marca de su empresa valorada en el mercado y enterándose que en el mercado de oferta, tarde siempre es tarde.
La supervivencia de una buena marca, en este veloz tránsito de un plácido mercado de demanda, con cola de clientes que no podían